“TULITA” FESTEJÓ SUS 31 AÑOS DE PAYASO
La Casa de la Cultura y todo el público infantil de Ayacucho estrechó en mil abrazos a “Tulita”, el payaso líder de Los Chirimbolos que encarna el artista Rubén Larraule, que cumplió nada más y nada menos que 31 años arriba de los escenarios.
Con la coordinación de la Dirección Municipal de Cultura y la invitación especial del Centro de Día APIDDA, se cumplió con un espcetáculo homenaje a un artista ayacuchense que supo llegar y ganarse el corazón de cientos de miles de chicos de distintas generaciones. Grandes personajes lo acompañaron en su recorrido, y muchos de ellos se hicieron presentes también durante la noche de domingo. El Mago Antonhy, “Los Grandulones”, “Ojo al Piojo”, Pedrito Martiarena, la Flaca Aneas, la Guardia Infanto Juvenil, entre otros, y todos los payasos integrantes del grupo Los Chirimbolos que han pasado por el grupo, dijeron presentes.
“Tulita” es el nombre con el cual Rubén Larraule ha recorrido escenarios a lo largo y ancho del país durante 31 años. Su nombre surge en honor al “Tula”, el hincha más reconocido de Rosario Central, club del cuál Rubén es hincha. El payaso junto a su grupo “Los Chirimbolos” han protagonizado la cartelera de temporada en Mar del Plata, han realizado múltiples eventos a beneficio y al mismo tiempo han recibido sus condecoraciones correspondientes.
Una mega fiesta y un cálido homenaje recibió Rubén este fin de semana en Ayacucho, y para cerrar esta pequeña nota en reconocimiento a su labor, compartimos una breve composición que el propio Rubén hizo pública: “Es el payaso en la vida quien dio destinó a sufrir. Pues tiene que hacer reír aunque tenga u alma herida. Tras su sonrisa fingida, tiene penas que ocultar y si el Payaso pudiese hablar y contar sus amarguras, hasta las almas más duras se pondrían a llorar. Al ver su cara pintada, todos ríen con placer. Sin llegar a comprender, que su vida es desgraciada. Si él lanza una carcajada, todos creen que es de alegría y no comprenden todavía que cuando más riendo va, es un paso más en pos de la tumba fría. No le pidás que se ría, que de su risa se espanta. Pues ya ha reído tanta carcajada de dolor, que en este mundo traidor aprendió a reír con llanto. Quizás cuando el Payaso muera, todos lo echen al olvido y de estos que se han reído ni se acordarán siquiera; cual música pasajera que lentamente se va, ni el recuerdo quedará; y así como de todos se olvidan, de este payaso también se olvidarán. Y bien público querido que habéis prestado atención a esta humilde composición, sólo un aplauso les pido y quedaré satisfecho por un payaso haber sido”.